LA ILIADA DE SIMONE WEIL. Nicola Chiaromonte. A 112 años de su nacimiento, el 3 de febrero en París.

Decidida a descubrir los elementos de una ‘geometría de la virtud’, costárale lo que le costara, Simone Weil se expuso a sí misma e inevitablemente alcanzó la soledad espiritual absoluta. Sólo que es difícil estar solo sin perder la propia lucidez.

SIMONE WEIL. EL AMOR A DIOS Y LA DESDICHA. Traducción de Ana Azanza.

<<La desdicha es un desarraigo de la vida, un equivalente más o menos atenuado de la muerte, que se hace presente al alma de manera ineludible por el impacto del dolor físico o el temor ante su inmediatez (…). 

     Solo hay verdadera desdicha si el acontecimiento que se ha adueñado de una vida y la ha desarraigado la alcanza directa o indirectamente en todas sus partes, social, psicológica, física. El factor social es esencial. No hay realmente desdicha donde no hay degradación social en alguna de sus formas o conciencia de esa degradación (…).

     La desdicha hace que Dios esté ausente durante un tiempo, más ausente que un muerto, más ausente que la luz en una oscura mazmorra.>>

 Simone Weil. “El amor a Dios y la desdicha” en: Pensamientos desordenados. Trotta. Madrid, 1995.